Habíamos llegado a la bahía de esa hermosa ciudad, cuando de repente, reconocimos a nuestro viejo amigo Luís, que iba acompañado de Christian. Nos dijo que había visto a Silvia cerca de la playa...
- ¿Laura? Laura! No me creo que seas tu... Tu hermano me había dicho que creciste, pero no te imaginaba así- me dijo Luis, un amigo de mi hermano.
- Si, si. Pero no tengo tiempo para hablar, busco a Silvia.
- Déjame pensar... Silvia... Hmm... Silvia... de qué me suena ese nombre?.
- Venga, dímelo ya, tengo algo urgente que contarle.
- Ah! Silvia... Que pena me dió aquel día...- insinuó ese idiota!
- Dime YA donde está!- le grité ya arta de que hiciera eso...!
-Vale, vale...
Nos dijo que estaba en la playa, pero la playa de las rocas, a la que siempre íbamos Silvia y yo de pequeñas. Ah... Silvia- suspiré-, qué gran amiga... Una de esas personas que no te deja abandonada. En fin, Christian se puso delante de Luis y nos dijo que Silvia estaba en la playa de las rocas, justo en el paseo marítimo.
Fuimos al paseo marítimo, como nos habían indicado. Cuando llegamos, no había ningún alma en la playa. Al lado del faro, había una cruz en la que ponía:
"Silvia García Pérez 1985-1999."